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Espíritu navideño [viñeta ~ Gibbs, Ziva]

Título: Espíritu navideño
Fandom: NCIS
Personajes: Gibbs, Ziva David
Summary: Las navidades de Gibbs no han sido exactamente llenas de espíritu navideño desde hace muchísimo tiempo. Este año tal vez pueda iniciarse una nueva tradición para cambiar ello, ¿no?
Advertencias: Sin spoilers, aunque en mi mente esto se ubica en la octava temporada
Notas: Regalo de navidad para sara_f_black. Te había escrito otra viñeta como regalo, pero la idea es muy angst y no quería darte algo triste para navidad. Así que aquí tienes esta viñeta agridulce, con un final feliz. ¡Feliz navidad y año nuevo, Alicia!

Exactamente no era un hombre que rebosara espíritu navideño, pero era distinto. La navidad significaba algo para él y para el hogar.

Cuando se acercaba diciembre, se preocupaba de conversar con Shannon sobre los preparativos de las fiestas. Nunca hubo mucho qué discutir al respecto, ya que ambos provenían de familias más bien pequeñas y dadas los precarios estados de las relaciones familiares, solían pasar la navidad solos en casa mientras que año nuevo lo celebraban con los compañeros de él en el club de campo de la marina.

Shannon no era una buena cocinera, pero se esmeraba en buscar recetas originales y fáciles, para evitar que Kelly o él mismo le lanzaran algún comentario burlesco del relleno del pavo o de las papas quemadas que tenían en el plato. Una semana antes de nochebuena, cuando Gibbs llegaba del trabajo, encontraba a su esposa en la cocina probando las recetas. Con Kelly como ayudante, preparaban distintos tipos de relleno y acompañamientos para el pavo. Ambas opinaban sobre el sabor y Shannon anotaba diligentemente en una libretita detalles como qué condimentos faltaban o el tiempo de preparación adecuado. Y Gibbs solía quedarse en el umbral de la cocina, observándolas hasta que sentía que el rostro le dolía y se daba cuenta que los músculos se resentían de tanto sonreír. Luego, él también se incluía en este experimento de la cena de navidad y los tres dejaban un desastre en la cocina.

Desde que Kelly aprendió a caminar, ambos se encargaban de decorar el árbol de navidad. Siempre le sorprendía la impaciencia de la niña cuando llegaba con el árbol recién comprado para instalarlo en la sala principal de la casa. Tenía una caja tan enorme entre sus brazos, que parecía que en cualquier momento se caería al suelo y la aplastaría, y empezaba a sacar los adornos para decorar el árbol. Sus preferidos eran los pequeños Santa Claus y las estrellas plateadas. No le gustaban las esferas de colores, porque todos tenían de ellas y a ella le gustaba tener un árbol original, por lo que era un desafío encontrar alguna esfera en el decorado por no decir imposible.

No eran religiosos, pero el único día que asistían a misa era en nochebuena. Lo hacían por Kelly, porque la predica de nochebuena solía ser la única que les gustaba y sentían que tenían un buen significado de trasfondo. La niña escuchaba en silencio, un poco aburrida, aunque a veces Gibbs notaba que de verdad tomaba atención a ciertas palabras del sacerdote.

La iglesia quedaba a pocas calles de casa. Se iban caminando, Shannon y él muy juntos. Kelly solía correr delante de ellos, riendo con los hijos de otros marines que tenían su misma edad. Cada año la conversación de regreso variaba, Kelly crecía varios centímetros, y ellos empezaban a notar las arrugas apareciendo alrededor los ojos; pero la mano de Shannon seguía deslizándose por su bolsillo izquierdo, buscando calor porque como siempre había olvidado los guantes. Él no podía evitar reírse por su mala memoria y le besaba la coronilla con cariño. Porque no era la cena de navidad ni la apertura de regalos lo que le gustaba de navidad, sino que era esto. Shannon, Kelly y él, caminando hacia casa mientras sentía la mano de su esposa cobrar calor en su bolsillo, ella replicaba que sus guantes parecían tener pies y escaparse por las noches, y Kelly lanzando bolas de nieve a sus amigos. Tal vez no poseía espíritu navideño, pero estaba seguro que en aquellos quince minutos de caminata, que la navidad era su familia feliz, unida, y sin preocupaciones. Su espíritu navideño era este momento.

Ahora ya no quedaba nada de eso. Sin Shannon y Kelly, diciembre era otro mes más del año. Claro, la televisión y las calles estaban atiborradas de publicidad para comprar los regalos navideños más baratos, y hacía un frío glacial; pero no le era de mayor interés. Ya no compraba un árbol de navidad y los adornos debían estar en alguna caja olvidada en el diván, siendo ahora nidos de arañas.

Más de alguna vez su padre trató de poner algo de espíritu navideño a la casa, pero desistió de la idea cuando vio que no pensaría cambiar su lata de sardinas por un plato de pavo relleno la noche del 24 de diciembre. Los juguetes que había hecho el año pasado están arrumbados en el sótano. Sabía que su padre los había dejado allí con el fin de darle una actividad más festiva en estas fechas, pero no tenía la intención ni de tomar una lija. Tal vez luego de año nuevo pueda construir otro bote. El sótano se veía dolorosamente vacío.

Como todas las noches, Gibbs sacó dos latas de cerveza del refrigerador y encendió la chimenea. Se dirigió a la cocina a ver si había sobras de los días anteriores, cuando el timbre sonó.

-Hola, Gibbs –Ziva le sonrío tímidamente. Vio que entre sus brazos llevaba una enorme fuente tapada con papel aluminio-. ¿No te molesto, cierto?

-No, para nada. ¿Qué ocurre?

-Pues… -hubo un corto silencio. No sabía si la chica estaba pensando sus palabras o en realidad no tenía idea qué decir-. No celebro la navidad. Es extraño vivir en un país donde sí lo hacen y pues… No lo sé. No quería estar sola hoy. Aburre cenar sola siempre, ¿sabes? –levantó la fuente-. Traje pavo. No sé qué tipo de relleno te gusta, así que sólo compré pavo.

La misma sensación de paz y felicidad apareció en su pecho, como cuando tenía la mano cálida de Shannon en el interior de su bolsillo izquierdo y las risas de Kelly parecían guiar sus pasos.

-Claro, entra –abrió más la puerta y dio un paso hacia el lado-. Recién estaba empezando a cenar.

Ziva sonrió y se limpió la nieve de las botas en el pequeño descansillo de la puerta antes de entrar.

-Muchas gracias –sus miradas se encontraron-. Feliz navidad, Gibbs.

Tal vez su espíritu navideño no estaba tan muerto como creía.

-Feliz navidad, Ziva.
Tags: c: leroy jethro gibbs, c: ziva david, fandom: ncis
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