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El trío dorado de Harry Potter [one-shot ~ McGee, Ziva]

Título: El trío dorado de Harry Potter
Fandom: NCIS
Personajes: McGee, Ziva, y menciones a Tony/Ziva
Summary: Luego de ver "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte 1", McGee y Ziva comienzan a buscar qué personaje sería cada persona del equipo.
Advertencias: Fluff, incoherente y contiene referencias generales a los libros y películas de Harry Potter estrenadas a la fecha. Sin spoilers para la serie, aunque se podría decir que está ubicado en la temporada 8.
Notas: Esta idea nació gracias a una pequeña conversación con sara_f_black en twitter. No fue hasta que esciam fue mi AI y pidió un McGee/Ziva en plan amistoso para el Árbol de los Deseos de ncis_espanol que retomé esta idea, y cómo podría involucrar a McGee y Ziva hablando sobre su visión del equipo. Espero que te guste esto de McGee y Ziva después de ver HP7, Parte 1 (puse una referencia a la agente Borin :D). ¡Feliz año nuevo!

McGee enarcó las cejas cuando encontró otro grano de pop corn en su ropa. Ziva no pudo evitar soltar una risita mientras veía una ola de niños saliendo de la sala, chillando y corriendo. Uno empujó a McGee, causando que la agente provisional por fin soltara una gran risotada.

-No fue exactamente una buena idea venir en la mañana –dijo, tratando de controlarse. McGee miró su ropa y se llevó la mano al cabello, despeinándolo con violencia-. Y creo que ya estás libre de comida o gaseosa o chocolate ajenos sobre ti.

-¿Acaso sus padres no pueden controlar a esos…? –parecía que muchas palabras, especialmente ofensivas cruzaron por su mente, pero decidió contenerse y seguir con la idea general:-. Ni cuando traía a mi hermana a los estrenos de las películas de Disney era así. Los niños no tenían una guerra campal de comida y gritos allá adentro –Ziva sonrió-. Estoy casi seguro que incluso ver la película con Tony hubiera sido menos estresante.

Se sostuvieron la mirada por un par de segundos antes de decir al unísono “no” y soltar en risas.

Comenzaron a caminar. Estaba en uno de los cines más grandes de la ciudad. Ella había aceptado que McGee fuera a buscarla a su departamento luego que éste le diera una larga lista de todas las posibles enfermedades que podría adquirir con ella al volante (todas terminando en cama o en silla de ruedas de por vida). Habían aparcado en uno de los niveles más bajos de los estacionamientos subterráneos, y la función era en la sala del nivel más alto del cine. Si querían llegar a tiempo para almorzar con Abby, entonces debían apresurarse. Eso o sino podrían esperarse un grupo de monjas muy enojadas dispuestas a darles una lección de puntualidad.

-Su cerebro parece activarse cuando está frente a una pantalla… De repente está muy concentrado y es posible comprobar que sí tiene memoria –comentó Ziva, poniendo un pie en las escaleras mecánicas.

-¿Recuerdas cuando fuimos a ver las proyecciones especiales de La Guerra de las Galaxias? –McGee la siguió, quedándose en el escalón de atrás-. ¿Verdad que ni la mano de Gibbs hundiéndose en mi nuca todo el día no sirvió para despertarme? –ella asintió-. Nuestro querido agente especial DiNozzo estuvo todo el tiempo repitiendo línea por línea los parlamentos. Y a mí me dice perdedor. Bueno, Tony no encontró nada mejor que llamarme en la madrugada varias veces para corregirse por algo que no dijo bien en la función o darme los diálogos de la versión del director.

-Espera, ¿por qué no supe esto antes? –preguntó, aplaudiendo de la risa.

-¿Con Gibbs y la agente Borin en nuestro cuellos todo el tiempo? No, preferí guardar las llamadas nocturnas de Tony para un momento más apropiado. Como éste, por ejemplo.

-Tony es tan molesto. Es imposible no irritarse con él.

La última frase de su amiga hizo que McGee frunciera el ceño. Una vez ya habiendo dejado la escalera mecánica, ella notó que aquel gesto sólo podía significar que una extraña idea se estaba maquinando en su cabeza. De esas que sólo Abby o Palmer son capaces de entender, porque son en un lenguaje demasiado elaborado y extranjero para el resto del equipo.

Acomodándose el bolso en el hombro, preguntó qué estaba pensando.

-Vale, pero no te vayas a enfadar con lo que diré –le advirtió, muy serio. Ella asintió, pero de todos modos McGee se separó un poco para estar a una distancia segura-. Pensaba en que te pareces mucho a Hermione… De Harry Potter –añadió, al notar que la nueva estadounidense lo miraba confundida.

-Eh, ¿por qué? –movió la cabeza, perpleja. Antes que él pudiera contestar, ella siguió:-. Si estás tratando de compararnos con un trío famoso, entonces tú serías Hermione –McGee abrió la boca, sorprendido. Ella se alzó de hombros, asintiendo-. ¡Pues claro, McGee! Sólo tú calzas con la descripción de sabelotodo de nosotros.

-¿Y quién serías tú? –inquirió, burlón-. No hay ningún personaje que sea una bruja entrenada en una súper institución de brujas asesinas que den miedo.

-¡Pero no sería Hermione!

-Claro que sí.

-Excepto que tenemos el mismo cabello cuando yo tengo un… ¿cómo le dicen? Un mal día de cabello, sí -chasqueó los dedos-. Tenemos el mismo pelo esos días, pero nada más. ¿Por qué yo debería ser ella?

Una familia que entraba al cine, les dirigieron miradas alarmadas. ¿Acaso dos adultos no podían mantener una discusión tan importante como quién sería Hermione Granger en el equipo?

McGee abrió la puerta que tenía un gran póster de “Harry Potter: Las Reliquias de la Muerte, parte 1” y dejó que Ziva saliera primero, mientras él empezaba a explicarse:

-Bueno, el modo en que Hermione reacciona ante Ron es igual que cómo te comportas con Tony –dijo, como si eso fuera una sentencia de muerte. Por suerte estaba caminando a más distancia de la mujer, sino estaba seguro que le habría torcido el brazo por su observación-. Él actúa siempre como un inmaduro, que lo único que sabe hacer bien es cómo atraer tu atención del modo más fácil: molestándote. Hermione dijo en la película, “Siempre estoy enojada con él” –citó, analizando la expresión en el rostro de Ziva. Parecía más calmada, pensativa-. Eso suena a algo que tú dirías. Y de hecho, es lo que siempre dices cuando terminamos de trabajar en un caso.

El cine se encontraba en el centro comercial, por lo que debían cruzar todo el tercer nivel del último para llegar al elevador que llevaba a los estacionamientos.

Hubo un silencio prolongado, en el que McGee decidió fijarse en los nuevos aparatos en el escaparate de la tienda electrónica. No le gustaba referirse a la relación entre sus dos compañeros, amigos de trabajo tenían. La había visto crecer desde su cubículo, siempre observándola en silencio; y había visto cuán profunda e intensa era en Somalia. La única vez que había hecho mención a ella, fue cuando Ziva se volvía a integrar a la agencia y evadía el tener una muy necesaria conversación con Tony. No le había sorprendido que ella necesitara un empujoncito de su parte. A pesar que Tony y Ziva se robaban la atención, también estaban las otras piezas del equipo que eran tan importantes en su relación como los susodichos.

-Supongo que me veo mejor en falda escolar que tú –dijo, atrayendo su atención. Él sonrió, dándole la razón-. Me pregunto quién sería Gibbs…

-Buena pregunta –dieron varios pasos-. No tengo idea.

-Sería como Dumbledore, pero…

-Pero Ducky queda mejor como el director de Hogwarts –chasqueó la lengua-. Claro, hay que quitar la parte en que Ducky engaña a Harry Potter durante toda su vida, ya que planeó que su infancia fuera así y le ocultó casi todo lo que ocurría a pesar que él merecía saber la verdad –Ziva entrecerró los ojos, mirándolo como si estuviera loco-. Cierto. Se me olvidó que no has terminado el último libro. Mejor me callo –abrió los ojos, asustado.

-Gracias por contarme lo que va a ocurrir –hizo una mueca-. Entonces, Ducky sería Dumbledore. Me gusta. Es sabio, habla mucho. Perfecto. Ahora, Gibbs es una figura paternal.

-Que impone respeto, pero cariño.

-Y miedo, pero confianza.

-¿La profesora McGonagall? –sugirió.

Ambos estallaron en risas. Ziva tuvo que agarrarse del brazo de McGee para no caerse de las intensas risotadas.

-Iba a decir que podría ser J.K. Rowling, porque es una figura tan importante y omnipresente en nuestras vidas, que sólo le queda ser el autor –dijo, con las mejillas rojas y los ojos brillantes-, pero si prefieres imaginarte a Gibbs con los vestidos de McGonagall…

-No, gracias. Además, de algún modo u otro Gibbs se enteraría de esta conversación y me obligará a tener a Tony como compañero todo el día.

-Bueno, queda Abby…

-Es demasiado especial. Nuestra Abby sería un personaje en Harry Potter y vencería a Voldemort con su avalancha de entusiasmo.

Empezaron a analizar la extraña capacidad de los brazos de Abby de asfixiarte y a la vez hacerte sentir mejor, mientras llegaban a la zona de elevadores. Ziva presionó el la flecha que miraba hacia abajo y vieron que los números sobre cada puerta se encontraban lejanos al nivel donde ellos estaban.

De repente, Ziva le dio una mirada burlona a McGee:

-¿Te das cuenta que todavía no hablamos de nuestro payaso de la clase? –preguntó, enarcando las cejas.

-Es Tony. No hay duda que él es Ron –ella asintió y se quedó en silencio, observándolo-. ¿Qué?

-Estoy pensando quién serías.

Un pequeño sonido agudo les indicó que uno de los elevadores se detuvo en su nivel. Estaba vacío. Entraron y McGee marcó el botón con -5 escrito en él.

-Soy Harry Potter –dijo, como si fuera lo más obvio del mundo.

No pudo más que sonrojarse ante las risas de su amiga. ¿Qué le resultaba tan gracioso? Miró incómodo en qué nivel iba el elevador. Ya les quedaba poco para llegar, pensó, mientras repetía en su cabeza “Soy Harry Potter”. Sí, sonaba ridículo en sus labios ahora que lo pensaba bien.

-Vale, tal vez no fue el mejor modo de decirlo, pero es cierto –las puertas se abrieron y salieron-. Soy el que tiene menos estudios para ser un agente de campo. Soy el distinto del equipo. Algo así como El Elegido, el niño que lleva una cicatriz en su frente recordándole que no es como los demás.

-¿Y cuál es tu misión? –inquirió, incrédula-. ¿Robar un cupcake del laboratorio de Abby sin ser descubierto?

Caminaron hasta el automóvil de McGee mientras éste replicaba que sólo una vez sucedió el robo del cupcake y no volvería intentar robarle nada más a Abby. Planeaba vivir durante mucho tiempo más, y tener a la única persona capaz de matar a alguien sin dejar rastros forenses no era nada beneficioso para su plan de longeva vida.

El hombre sacó las llaves de su bolsillo y apretó el botón del pequeño aparato en éstas. La alarma sonó, indicando que se había desactivado y ambos entraron al automóvil.

Finalmente Ziva aceptó que McGee fuera Harry. En el equipo había evidentemente un trío y por los roles que supuestamente Tony y ella jugaban, no quedaba otra que McGee fuera en Niño Que Vivió. Además, como McGee era tan fanático de las novelas, parecía deseoso de compararse con uno de los protagonistas literarios por excelencia del último tiempo.

-Oh, adoro esa pastelería –comentó ella apuntando una tienda con un gran cartel rosa. Se acomodó en el asiento y empezó a reír. McGee la miró de reojo y le preguntó en qué pensaba ahora-. Pensaba en que Palmer sería Neville.

-¡Eres malvada! –rió, moviendo la palanca de cambios a tercera.

-Pero Neville resulta ser un héroe a su modo al final, ¿no? Al menos eso creo según la escena en que apareció en el tren, enfrentándose a los mortífagos.

-Prefiero no revelarte más detalles. Mejor acaba el libro –luz roja y el automóvil se detuvo. Él volteó para encararla-. ¿Cuánto te queda? ¿Doscientas páginas?

-Un poco más. Creo que doscientos sesenta.

-Entonces terminarás el libro este fin de semana –aceleró al ver que el semáforo cambiaba a verde.

Luego de cinco minutos, estaban llegando al convento donde Abby estaba ayudando a organizar las cosas recolectadas en una campaña para niños sin hogar que las monjas habían realizado la semana anterior. Palmer también estaba con ella. Una vez acompañó a la forense al convento y cuando solían necesitar ayuda, él era uno de los primeros en ir.

Ziva y McGee tenían ganas de ir a ver la última película de Harry Potter, y aprovechando que Tony tenía uno de sus viajes con sus compañeros de fraternidad, decidieron ir este sábado a verla. Luego, recogerían a Abby y Palmer para ir a almorzar juntos a la casa de Ducky.

-Estoy pensando –dijo de repente Ziva, atrayendo la atención de su amigo. Éste notó el tono más serio en su voz-. Si fuéramos el trío de amigos, y tú tomas el lugar de Harry, ¿entonces eso quiere decir que con Tony somos Ron y Hermione? –preguntó, bajando el tono de voz a uno más grave, inusual en ella-. Como, ¿Ron y Hermione, quiénes todo el mundo sabe de ellos menos ellos mismos?

-Er… Hey, llegamos –anunció demasiado aliviado, deteniendo el automóvil en seco.

Prácticamente se bajó corriendo, sin preocuparse de Ziva o de colocar la alarma. Nunca antes había estado tan feliz de llegar al convento. Bueno, tal vez la vez en que Abby tenía una pistola en su cabeza gracias a ese loco fanático de Deep Six. La catástrofe de comentar el Tiva; como así Abby, Palmer y él llamaban a Tony y Ziva juntos; era de proporciones nucleares y había tenido suerte de salir con vida.

Abby y Palmer estaban conversando con algunas monjas en el descanso de la puerta. Terminaron de despedirse cuando McGee y Ziva llegaron a su lado. Saludaron a las monjas con un movimiento de cabeza.

-¡Chicos, hola! –Abby dio un pequeño saltito y sonrió-. ¿Cómo estuvo la película?

McGee y Ziva se miraron, antes de reír.

-Bastante interesante –respondió finalmente McGee.

FIN
Tags: c: timothy mcgee, c: ziva david, fandom: ncis, p: tony dinozzo/ziva david
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