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¿Acaso nunca lo has pensado? [one-shot]

Título: ¿Acaso nunca lo has pensado?
Fandom: NCIS
Personajes: Tony, McGee, Kate/Abby
Summary: Tony se imagina qué es lo que ocurre en una de las tantas salidas nocturnas de Kate y Abby, y McGee no sabe si quiere que el jefe llegue pronto o que nunca ponga un pie en el bullpen.
Palabras: 1.781
Advertencias: Mención femslash proveniente de la mente de Tony (y sí, eso es una merecida advertencia)
Notas: Éste es un regalo de navidad muy atrasado para miss_black91. Como me gusta escribir canon en este fandom, pensé en la mejor manera de añadir algo de slash/femslash y obviamente se me ocurrió que Tony con su mente retorcida claramente ha visto femslash entre Kate y Abby. Sé que en la segunda temporada aún McGee no era tan amigo de Tony, pero de seguro esta fantasía de mujer/mujer el súper agente especial de NCIS no pudo habérsela guardado para él solito. Además, de seguro te gusta el bromance de estos dos. Una idea un tanto rara, así que cruzo los dedos para que te guste.
Agradecimientos especiales a sara_f_black por betearlo. Al menos sé que te reíste con la primera versión del one-shot xD.
Disclaimer: ¿Acaso tengo cara de Don Bellisario o de un dueño de la CBS? Hecho sin fines de lucro.


¿Acaso no lo has pensado?

El bullpen estaba inusualmente tranquilo. Gibbs estaba encerrado en MTAC con el director y ya llevaba un buen rato allí, mientras que Kate había bajado al laboratorio luego de sacarle en cara a Tony que ella no se dedicaba a vaguear como él y terminaba el informe del caso a tiempo. Debido a esta extraña calma en el lugar de trabajo, el agente novato del equipo empezó a revisar su correo electrónico. Había entregado el informe del último caso el día anterior, por lo que no tenía nada que hacer hasta que Gibbs llegara con un nuevo caso por resolver.

-Hey, novato –una voz susurró al otro lado del bullpen.

El joven respiró profundamente en un movimiento que se asemejó a un suspiro, mientras continuaba borrando correos basura.

-Novato.

McGee cerró momentáneamente los ojos, y su boca se movió lentamente. Parecía que contaba hasta diez.

-¡McGeek! –un papel cayó el su cabeza.

-¿Qué rayos, Tony? –la paciencia demostrada momentos antes se esfumó. McGee tomó el papel que le había lanzado y se lo mostró-. ¿Por qué me atacas?

-Porque cuando tu superior te llama, le respondes. Elemental, mi querido novato –se alzó de hombros, sonriendo. McGee observó la burla de su gesto, y pensó en cuanto deseaba estrangular al súper agente Tonto-. Ven aquí. Tengo que conversar contigo.

Lo único que recibió como respuesta fue la despreciativa mirada del novato hacia su escritorio.

-McGeek… -Tony enarcó las cejas.

-Claramente esto no está relacionado con el trabajo, así que no quiero perder el tiempo.

-¿Cómo sabes que no se trata de un caso o de las aptitudes profesionales de uno de nuestros compañeros?

-Bueno… -entrecerró los ojos y lo miró con incredulidad-. ¿Quieres hablar del trabajo? –Tony asintió lentamente. El novato se quedó en silencio, sopesando el hecho que la persona más vaga estuviera interesada en hablar del trabajo cuando no estaban resolviendo ningún caso-. Está bien. Ven.

El agente senior iba a replicar cuando McGee le preguntó qué ocurriría si Gibbs aparecía y lo veía a él en el escritorio de Tony: de seguro le daría una de sus típicas frases salpicadas de ironía y molestia, mientras que le pegaría en la nuca. En este caso, era mejor que Tony se acercara a su escritorio. Por supuesto que el jefe tendría misericordia con él por ser el agente con más antigüedad del equipo.

Rápidamente Tony cayó en la ridícula explicación (la verdad es que McGee quería vengarse de Tony por el papel y quería ver a Gibbs pegándole en la nuca) y arrastrando su silla, se sentó junto a McGee.

Hubo un largo silencio en el que Tony miraba fijamente a McGee y éste simplemente se preguntaba por qué debía haberse sentado junto a él, cuando podría estar al otro lado del escritorio.

-Bien –Tony juntó las manos. Se veía más serio que de costumbre. Tal vez más serio que nunca, por lo que McGee se inquietó-, se trata de Kate y de Abby.

¿Qué podría de haber de revelante para que Tony quisiera hablar de ellas? No había nada inusual con ellas. Bueno, Abby siempre salía con sorpresas y no era como las demás mujeres, pero lo anormal sería que no fuera de ese modo. Y Kate estaba como todos los días. Ahora, si se trataba del ámbito laboral, tampoco había nada sospechoso como para despertar preocupación. Ambas eran excelentes en lo que cada una hacía: Kate era una de las más eficientes agentes de campo, talentosa con el dibujo y en hacer perfiles psicológicos; mientras que Abby de seguro era la genio del mundo en bioquímica y ciencias forenses. No había mejor persona que ella para estar en el laboratorio de NCIS.

McGee se preguntó si acaso ambas habían tenido algún problema personal con otras personas o entre ellas, y por esto no rendían el cien por ciento en el trabajo. Pero no lo creía posible. Ambas estaban igual de siempre: dando el doscientos por ciento de su talento e inteligencia.

-Kate y Abby –repitió Tony, sonriendo ampliamente-. Kate y Abby. Si serás lento, McÑoño. En lenguaje Mcñoñísimo, a Kate le agregas un signo más y luego agregas a Abby… -parpadeó rápidamente. Con irritación alzó las manos y junto la yema de los dedos índices de cada mano-, por lo tanto, ambos suman… -separó los dedos y formó un corazón-. Ahora, McGeek, ¿entiendes cuando digo Kate y Abby, no?

Un “¿estás de coña, cierto?” quiso salir de su boca, pero su boca se quedó paralizada. A juzgar por la mirada asustada de una agente que caminaba por el bullpen, de seguro su expresión daba a entender gráficamente la idea de Tony.

-Pensé que ibas a hablar de algo serio.

-Esto es serio.

-Tony –frunció el ceño. Miró hacia la escalera y luego al elevador, cerciorándose que ni Gibbs o Kate entrarán en escena-, ¿cuál es tu problema?

El agente senior chasqueó la lengua y empezó a negar con la cabeza. Le puso una mano en el hombro a McGee y acercó la cara a él, con una sonrisa tan amplia que hizo al novato temblar. Nunca habían sido cercanos ni siquiera amigos, pero cualquiera en su sano juicio sabría que aquella sonrisa en Tony sólo podía significar detalles más escabrosos que vivían en su cabeza. Y McGee estaba seguro que el saber más le traería problemas, especialmente a su salud mental.

-¿Acaso nunca lo has pensado? –miró hacia un punto fijo, en el espacio entre los escritorios de Gibbs y Kate, como si estuviera teniendo un sueño despierto-. Kate y Abby son amigas. Muy amigas.

-Y ambas perfectamente podrían asesinarte de maneras dolorosas con sólo saber lo que piensas de ellas –dijo el novato.

-McÑoño, coopera conmigo. Tan sólo escúchame –le pegó en el hombro. McGee le lanzó una mirada molesta mientras el otro volvía a sumergirse en su fantasía-. Ambas salen casi todos los fines de semana, se quedan a dormir en la casa de la otra, almuerzan juntas, Kate acompaña a Abby a visitar a las monjas… Eso no es simple amistad. Claramente hay algo más –asintió, volviéndose a mirar a McGee. Éste lo miraba como si tuviera que entrar a un contenedor de basura a buscar evidencias de un caso (algo que ya había tenido que hacer)-. ¡Vamos! Son los detalles perfectos para una trama llena de amor, violencia, y sexo.

-O sea, una película XXX.

Al instante se ganó una mirada fría de Tony y de repente, un golpe en la nuca.

-¡Hey, no eres Gibbs!

-Pero soy tu superior, novato. No insinúes que pienso en mis compañeras de trabajo de ese modo –McGee lanzó una risita. Tony trató de pegarle otra vez, pero el novato ya tenía sus manos en la nuca protegiéndola-. Bueno, tal vez sí, pero no puedo evitarlo –admitió, bajando la voz-. Es que han tenido oportunidades para llevar su amistad un paso más allá. Imagínate esta escena: luego de una fiesta, Abby le dice a Kate que vaya a dormir a su casa. Kate ha bebido tres vasos con más vodka que jugo de frambuesa y acepta la proposición de Abby. Ambas llegan a la casa de nuestra gótica favorita, riendo y cantando. Kate está tan borracha que no puede ponerse el pijama que Abby le presta, por lo que debe ayudarla a cambiarse. Le quita el vestido y las medias, y cuando le está desabrochando el sostén –las cejas de Tony subieron a una altura casi inhumana-, Abby no puede dejar de pensar cuán cerca están. Kate también se da cuenta que algo ha cambiado entre ellas. Se miran, haciendo más palpable la tensión entre ambas. Es Kate quien se le acerca, lento, lento, hasta que, ¡zas! Se besan –hizo una pausa dramática-. Es tímido en un principio, pero sus labios comienzan a moverse con más pasión y luego sus manos comienzan a recorrer sus cuerpos. Están así durante un buen rato, hasta que Abby por fin desabrocha el sostén de Kate y llevan su amistad al siguiente nivel.

-No me digas. ¿Tienen sexo en el ataúd de Abby? –inquirió McGee, tratando de disimular el interés en la escena hipotética.

-Primero en el pequeñísimo sofá, ése incómodo que tiene junto a la puerta de entrada. Abby es la que hace gritar a Kate. Y luego el ataúd. Ahora, debe ser aburrido porque sólo una de las dos puede tocar la mercancía, ¿no? Por el espacio, digo –miró a McGee tentativamente y éste asintió, enrojeciéndose en el proceso. Tony lanzó una risita mientras le dio una palmadita en la espalda-. ¡Oh, McÑoño! Ya tienes experiencia en un ataúd. En fin. El punto es que ambas seguirían haciendo aquello cada viernes y fin de semana, hasta que lo que ocasionalmente fue causado por una invitación, sea permanente. No pueden contenerse. Necesitan besarse, tocarse, amarse y tener sexo salvaje a cada hora del día. Este nuevo sentimiento entre ellas es más fuerte que la aburrida prudencia de Kate. Además –se levantó y tomó el respaldo de la silla-, ¿qué crees que está haciendo Kate a estas horas de la mañana en el laboratorio, eh? –arrastró la silla hasta su escritorio, mirando lascivamente al novato.

Era inevitable. Ése tipo de historias llamaban instintivamente su atención. ¿Acaso era su culpa? Tony fue quien vino a molestarlo de su inocente revisión de correos, y le mostró toda esta historia donde Kate y Abby eran amigas con ventajas. Podría ser, ¿por qué no? Pero estaba seguro que imaginándose a Abby sentada en uno de los mesones del laboratorio, mientras Kate besaba sus pechos y trataba de deshacerse de la ropa existente bajo la cadera… no podía ser normal ni sano. No, no era sano.

¡Debería haber seguido su cordura y jamás haber aceptado escuchar las ideas de Tony! Kate era su compañera de trabajo, y Abby era su ex y amiga. ¿Cuán retorcido era imaginárselas juntas?

El aire se hizo más pesado de improviso, y McGee supo que Gibbs estaba entrando en el bullpen:

-Tomen su equipo. Marine muerto una cafetería del centro –dijo, atravesando los escritorios hasta llegar a su escritorio. El jefe sacó el teléfono celular de un cajón, y guardó una libreta en el bolsillo de su chaqueta.

McGee miró el escritorio vacío de Kate y abrió la boca para preguntar por ella, pero Tony habló primero:

-¿Qué hay de Kate?

-Nos espera en la van –dijo, poniéndose la mochila en los hombros-. No está en el ataúd de Abby, DiNozzo –respondió, rodeando el escritorio y caminando hacia el elevador.

Tony y McGee intercambiaron una larga mirada: el primero temía su próximo asesinato a manos del jefe y Kate, mientras que McGee empezó a reírse descontroladamente.

Ciertamente el próximo caso sería bastante interesante.
Tags: c: timothy mcgee, c: tony dinozzo, fandom: ncis, p: kate/abby
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