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Put your hands all over me [One-shot/Parte II]

Título: Put your hands all over me // LINK A FF.NET
Fandom: The Vampire Diaries
Personajes: Damon/Bonnie
Summary: La persona que había creído que con este plan le darían una paliza a Klaus probablemente sería asesinada dentro de las siguientes horas. Y Bonnie feliz ayudaría a Damon en el cometido.
Palabras: 9.981
Advertencias: Ninguna, aunque cabe mencionar que está ubicado en algún lugar temporal después del 3x14. Esto fue escrito antes de haber visto el 3x15.
Notas: Regalo de navidad (demasiado atrasado) para carla_gray.
Dos cosas: El título viene de la canción Hands All Over de Maroon 5. Y esto simplemente es un crack!shot o algo del estilo. Aunque admito que me gustaría verlo en la serie… Después de todo, faltan parejas para variar un poco la dinámica de la historia.
Agradecimientos a dryadeh por beter el one-shot :).
Disclaimer: Nada pertenece a mí. Ya me gustaría ser productora de la serie para hacerla mejor (y mejor no hablemos de los libros).

Parte I

Él la siguió y volvieron al mismo lugar donde antes hicieron el patético intento de baile sensual. Por la forma que la miraba, se notaba que estaba dudoso que esta nueva táctica fuera a funcionar. O quizás sólo estaba descolocado porque era la primera vez que la veía tan relajada en su presencia. Con él solía estar alerta, hasta en los momentos donde sólo hablaban de cuál sería el siguiente movimiento a seguir en el plan de turno. No era para nadie un secreto que no disfrutaba de su compañía, así que verla alegre e invitándolo a la pista de baile era realmente raro.

Por la seguridad de todos sus amigos y de los habitantes de Mystic Falls, obviamente tenía que emborracharse para poder bailar sensualmente con Damon Salvatore. No había otra solución.

Y esta vez Bonnie no lo intentó, sino que lo hizo: comenzó a mover las caderas del mismo modo que el vampiro le había dicho, pero no necesitó que él la tocara para hacerlo. Siguiendo el ritmo de la música con su trasero, comenzó a moverlo en forma circular y a girar; hasta que llegó a la pelvis de su pareja de baile y se quedó en el lugar, inclinándose para lograr mayor contacto.

Por un momento lo sintió tensarse y dejar de bailar, pero luego una de las manos del vampiro se deslizó por su cadera y comenzó a moverse con ella.

Bonnie sonrió con satisfacción y apartó su cabello hacia un lado, y volteó el rostro hacia el otro:

-¿Ahora ya no te doy ganas de dormir? –preguntó, divertida, por encima de su hombro.

-Siempre me ha gustado tu compromiso con la seguridad de tus amigos –lo escuchó responder-. De hecho, en este momento estoy admirando tu capacidad de resolución, Bonnie.

-Y eso que ni siquiera he comenzado…

Dio un paso hacia atrás y la bruja podría haber jurado que escuchó a Damon proferir un bufido.

Puso una de las manos sobre su pecho y sin romper el contacto, comenzó a rodearlo, caminando acorde a la música.

Había una parte de su cerebro gritaba "¡estás manoseando a Damon Salvatore!", pero no quería escucharla. Lo estaba haciendo bien y le demostraría al imbécil de su pareja que el problema en trabajar juntos no era ella, sino él.

Además, se sentía impulsada por la energía a su alrededor a seguir. Había leído algunas veces de los efectos de las drogas y ahora estaba segura que los sentía: era poderosa e invencible. Prácticamente podía saborear la magia en su lengua. Estaba en todos lados, rogándole porque cediera a sus instintos y siguiera la letra de la canción: que moviera las caderas, que se pegara a su pareja y bailara hasta el fin del mundo. Nunca había experimentado tal sensación de necesitar moverse, de tocar, de sentir los latidos de su corazón sincronizados con el compás de la música. ¿Era su poder el que se había manifestado y la hacía sentirse llena, o el de los demás? Lo que sí sabía era que sentía que iba a explotar.

Se detuvo en la espalda de Damon y volvió a pegarse a su cuerpo. Comenzó a doblar las rodillas, y bajó lo que más pudo, usando el cuerpo del vampiro como apoyo para no caerse.

-Lo que voy a hacer es una venganza por decir que éramos novios –dijo, sabiendo muy bien que él la escucharía.

Usó sus dos manos para ayudarse a subir. Al llegar a la zona donde terminaba su pantalón y comenzaba su camiseta negra, las deslizó bajo la segunda prenda. Esto lo hizo dejar de mover los pies, y Bonnie rió. Comenzó a pasear sus palmas sobre los abdominales del vampiro, disfrutando la tensión en su cuerpo.

Si Caroline supiera lo que estaba haciendo, le diría algo como: "No importa lo que pienses de él, Damon Salvatore es guapo y caliente. No tienes por qué sentirte culpable de no mantener tus manos alejadas de él. Es su propia culpa por tener un cuerpo como ése". Y de hecho, lo había dicho una vez que el trío de amigas discutían el encanto que tenía el hermano mayor de Stefan sobre las mujeres. Tanto Caroline como Elena dijeron sentirse culpables por encontrarse atraídas por él, aunque era una idiotez. Ya que era su culpa, no la de ellas. Él las buscaba, les rogaba, no les dejaba otra forma más que ponerle atención y las forzaba a disfrutar de esos momentos (en el caso de Caroline sólo fueron cuando estaba bajo compulsión, pero eso no quitaba el hecho que se sentía bien al ver la reacción que Damon tenía con su contacto físico). Elena no había dicho exactamente disfrutarlo, pero se notaba que era así. ¿Entonces por qué habría respondido el beso que le dio Damon unas semanas atrás?

Y no es que se sintiera culpable en este preciso momento, pero… estaba tocando a su enemigo. Lo peor era que lo estaba disfrutando. Sabía que se debía a la reacción que producía en él, ya que jamás había logrado dejarlo sin saber qué hacer. Eso la hacía sentirse extraña y a la vez con una sensación de poder que la tenía embriagada. O tal vez realmente era su magia la que la estaba intoxicando. En fin. Ahora el maldito tendría que comerse sus palabras y dejar de molestarla durante el resto de la noche.

Finalmente dejó sus manos quietas en su cintura y las movió, invitándolo a girarse.

La mirada que le ofreció cuando sus rostros se encontraron la hicieron temblar, pero aún así no se inmutó. Por el rabillo del ojo comprobó que su actuación estaba surtiendo efecto esperado: Sam McFields no le despegaba la mirada de encima. Si se dejaba intimidar por la intensidad en los ojos de Damon sabotearía la misión y esta vez se quedarían sin ningún plan.

Obedeciendo la música, Bonnie empezó a retroceder hasta casi chocar con una pareja.

En el comienzo del estribillo, alzó un brazo mientras movía la cabeza, sintiendo que la rapidez de la melodía hacer eco en su cuerpo. Y luego bajó el brazo, poniendo su mano contra su mejilla y deslizarla con lentitud hasta llegar a su cadera. Por un momento creyó verle los colmillos a Damon cuando su mano rozó la curva de su pecho derecho, pero estaba segura que fue su imaginación. Ya no estaba segura ni de si se veía sensual o estaba haciendo el ridículo. Lo único que sabía era que necesitaba seguir respirando la adictiva energía del ambiente hasta que finalmente ahogara todos sus sentidos.

El brujo definitivamente la estaba observando, y con mucho interés. Mientras hablaba con un tipo a su lado, podía sentir el deseo de estar con ella en su mirada. Si seguía así, entonces podría conseguir una oportunidad real para hacerlo abandonar a su séquito y distraerlo.

-Te dije que es innato en una mujer saber comportarse así –volteó el rostro sorprendida por sentir la respiración de Damon tan cerca.

Sin que ella se diera cuenta, él se había acercado hasta que volvieron a estar prácticamente pegados. Cuando una de sus manos tocó su espalda, una corriente eléctrica la hizo consciente de la cercanía de sus cuerpos. La corriente se asentó en su estómago, dejándola sin aire. Sus ojos se encontraron con los de él y lo retó a continuar. Ya había logrado su interés y, por consecuencia, el del Sam McFields, por lo que de ahora en adelante lo que hacían estaba fuera de los requerimientos del plan. Dándole una de las sonrisas que sólo lo había visto usar con Elena o la chica de turno, deslizó su mano y esta vez la detuvo casi en su trasero.

Volvieron a repetir el movimiento circular de caderas, pero ahora lo hacían sumamente lento. Al sentir una de sus piernas posicionarse frente a su pelvis, Bonnie se mordió el labio inferior y casi por inercia separó las de ella. Sentir la rodilla del vampiro chocar con la parte interior de sus muslos la hizo prácticamente ahogarse.

Lo lamentaría más tarde, estaba totalmente segura de ella, pero debía aceptarlo: Damon era guapo. Y caliente. Y definitivamente estaba disfrutando tocarlo. Por más que odiara lo que le hizo a Caroline cuando ella era aún humana, que él la amenazara por ser descendiente de Emily Bennett, y por protagonizar un triángulo amoroso de telenovela; era innegable la atracción que sentía por él en ese preciso instante.

De repente, la canción terminó y comenzó otra. El cambio de ritmo la tomó por sorpresa y posó sus manos sobre el pecho de Damon para no perder el equilibrio.

No sabía si aquel movimiento había sido un error, pero ahora tenerlo prácticamente encima de ella la estaba afectando y mucho. Sus ojos bajaron hasta sus labios y no los podía despegar de ese lugar.

De repente, sintió una energía concentrada en ella. Casi como una bala perforando el centro de su espalda. Antes había sentido la misma energía bailar entre el grupo de personas que lo rodeaba, así que no le cupo duda de quién trataba de llamar su atención.

Se concentró en usar su propia magia para escudarse ante él. Ella debía ser quien mantuviera el control de la situación, no él.

Lentamente quitó las manos del pecho de Damon y dio un paso hacia atrás:

-Hora del espectáculo –dijo antes de girar y darle la espalda.

Sam McFields se había separado de su grupo y estaba de pie, observándola fijamente. Al notar que ella no cedería ante su poder, esbozó una gran sonrisa y comenzó a caminar hacia donde estaban. Parecía que ésa era la prueba de fuego para finalmente aproximarse a ella.

No cedió inmediatamente a su invitación a bailar. Si iba directamente a él sería sospechoso, así que se limitó con mantenerle la mirada mientras le movía el trasero a Damon. Al ver que no perdía el interés, hizo un movimiento que le permitió subirse un par de centímetros el vestido. El mensaje era claro: ella no iría a él, sino que él debía acercarse a robarla de su pareja.

Y así sucedió. Con la música se acercó y le sonrió, y esta vez Bonnie se alejó de Damon hasta llegar a él.

-¿Crees que puedas mantenerme más entretenida que ése vampiro? –preguntó, inclinándose lo suficiente para que su busto rozara su pecho.

-Por supuesto que sí –dijo con satisfacción y con la mirada puesta sobre un punto por sobre su hombro: Damon.

Éste era el momento. No podía cometer ningún error.

Hizo un baile muy parecido al que hizo con Damon, pero no se sintió tan excitada esta vez. Sus manos se deslizaban por toda su espalda y torso, y la empujaba a bailar contra su pelvis. Era asqueroso.

Cerró los ojos, tratando de concentrarse (especialmente porque la forma en que Damon la estaba mirando no ayudaba en nada), y se inclinó, bajando hasta que su busto casi rozó una de sus rodillas y subió lentamente, moviendo su trasero contra su pelvis. Si antes había bailado como una zorra, entonces ahora debía hacerlo como la reina zorra. De lo contrario, todo se iría al caño y Klaus los mataría en las próximas horas. Por lo mismo continuó bailando así, pegada a él, dejándola que la tocara y obligándose a tocarlo. Tenía que hacerlo desear acostarse con ella esa misma noche y cuanto antes.

-Eres linda –Bonnie se giró y para poder mirarle la cara-. ¿Cómo te llamas?

-Mmm, hoy me llamo Linda –dijo, traviesamente. Una vez Caroline le dijo que los hombres se sentían atraídos por el halo de misterio de una mujer-. ¿Y tú?

-Sam.

-Hola, Sam –puso sus brazos alrededor de su cuello-. Qué bueno que decidiste dejar a esos aburridos y venir a bailar.

-Te veías tan bien desde allá, que no pude resistirme a venir –explicó, acercándose a su oído. La respiración del hombre le produjo escalofríos. Para que no se diera cuenta de ello, Bonnie cambio de paso de baile-. Nunca te había visto por aquí. Nueva, supongo.

Nueva y con un plan para secuestrarte, pensó la joven.

Comenzó a jugar con su cabello, enredando los dedos en él. Agradecía que tuviera el pelo medianamente largo, porque hacer esto precisamente le haría las cosas más fáciles.

-Oh, debo oler una bruja buena, ¿no? –arqueó las cejas.

-Bruja virgen, les decimos.

Su aliento olía a tacaco, alcohol y otra sustancia que no logró identificar. El estómago se le revolvió.

-Buen nombre –sonrió, mirándole la boca y se lamió los labios descaradamente para hacer ahínco en sus siguientes palabras:-. Bueno, he querido dejar de ser virgen. Era demasiado aburrido.

-Las brujas malas ciertamente lo pasan mejor. Y por lo que veo, así es.

Sintió una de las manos del hombre detenerse justo en la curva de su pecho derecho, y empezar a jugar con el cierre del vestido. ¡Plan casi completo!

Sonriendo, se giró y comenzó a moverle trasero desde la pelvis hasta las rodillas. En ese instante buscó a Damon y lo vio de pie en medio de la escalera. Susurró un "ya", y en un abrir y cerrar de ojos el vampiro desapareció del lugar.

Volteó la cabeza y dijo sobre su hombro:

-Podría pasarlo aún mejor, Sam –mencionó con la voz más sugestiva que pudo hacer-. Eres guapo. ¿Tienes novia?

-Ninguna clase de compromiso me restringe de pasarla bien –su mano seguía jugando con el cierre-. ¿Tienes alguna sugerencia, Linda?

Sonriendo, Bonnie tomó su mano y le dijo:

-Sí, varias –entrelazó sus dedos con los de él-. Y todas necesitan menos público presente. Sígueme.

Seguramente la rapidez con la que caminaba, el hombre se la podía atribuir a las incontenibles ganas de follar con él. Pero Bonnie sólo quería acabar con todo eso pronto. No estaba lo suficientemente borracha como para olvidar todo lo que sucedía esta noche, lo cual la apenaba porque le encantaría seguir su vida sin saber que este cerdo asqueroso le tenía las manos encima.

Empujó la puerta con las letras de neón rojo que decían Salida y el gélido frío de marzo le cortó la respiración unos segundos.

Había dos enormes contenedores repletos de basura, un olor a putrefacción horroroso y algunos mosquitos volando por sobre sus cabezas. Pensó con ironía que ciertamente ése era un lugar perfecto para un encuentro romántico.

No tuvo mucho tiempo para reponerse, ya que sintió el pesado cuerpo del hombre tirarse sobre ella y la obligó retroceder hasta que su espalda chocara contra la sucia pared del club.

Se quedó tiesa, sin moverse ni tampoco rechazando la boca del sujeto succionar su cuello. Sus manos comenzaron a bajar desde sus caderas hasta sus muslos, una deteniéndose en su trasero.

Tuvo un recuerdo y no de los buenos: la nefasta noche en que el señor Martin la despojó de sus poderes. Ambas situaciones eran diferentes, puesto que una se trataba de magia y la otra de contacto físico; además que con el señor Martin trató de resistirse, mientras que ahora debía soportar sus caricias hasta que Damon llegara a dejarlo inconsciente. Aún así, lo recordaba aquel evento por las ganas que tenía de gritar. Se sentía… violada. La estaban agrediendo, utilizando en contra su voluntad.

Se aferró a la camisa del hombre y apretó la tela, conteniendo las ganas de chillar y pedir auxilio.

¿Por qué rayos Damon se estaba demorando tanto?

Pensó en usar su magia para detenerlo. El plan, la seguridad de sus amigos era importante; pero también la suya y todo se había salido de control. Si Damon no llegaba, pues ella tendría que hacerse cargo…

La impactante ola de energía que irradiaba el cuerpo del hombre la petrificó por completo. Sus poderes jamás podrían igualarlo. Y con cada segundo, la magia de Sam McFields incrementaba a niveles inimaginables.

Bonnie soltó un chillido que con el miedo salió ronco y débil, casi como a un extraño gemido. Esto avivó en entusiasmo del brujo y rápidamente deslizó sus manos bajo el vestido de la chica, buscando sus bragas.

De repente sus dedos soltaron sus bragas. Un sonido ahogado salió de su boca mientras su cuerpo quedaba tan rígido como el de un cadáver.

-Se terminó la fiesta –Damon apareció tras él, y lo tiró al suelo-. Dulces sueños, Sam.

Sus ojos quedaron casi blancos y luego los cerró. Estaba muy pálido, pero el casi imperceptible movimiento de su pecho demostraba que todavía vivía.

Damon lo pateó para ponerlo boca abajo. Sin mucho cuidado le quitó la ampolla vacía que tenía incrustada en la espalda. Debía ser un veneno para paralizarlo o dejarlo inconsciente. Alaric solía tener una gran variedad de esos en su poder y siempre abastecía a Damon con estos desde el Baile de Máscaras. Nunca venía mal tener la instrumentaría de los cazadores.

A pesar de estar inconsciente, su cuerpo seguía irradiando una gran energía. Esto la hizo temblar.

-¿Estás bien?

-¿No podrías haber venido antes? –preguntó, todavía mirando al brujo-. Podría haber pasado algo.

-Pero no ocurrió.

Lentamente él se le acercó y ella por fin le miró. Parecía realmente preocupado, y eso la enfureció aún más. Damon sabía que seguramente ella no podría darle la pelea al brujo, así que sólo contaba con él.

-Eres un imbécil –dijo con la voz quebrada y empezando a ver borroso por las lágrimas agolpándose en sus ojos.

En la normalidad él le respondería con un comentario mordaz, asegurándose de también insultarla; pero no lo hizo. Al menos Damon tenía tacto o no sabía qué decir, porque se quedó en silencio y esto la hizo sentirse aún más enojada.

Miró nuevamente al hombre tendido en el suelo y exclamó:

-¡Oh, qué asco! –sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo y se giró, dejando que su frente tocara la pared del local.

-Debía hacerlo disimuladamente –explicó con voz resignada-. No podemos llamar la atención cuando estamos en un lugar potencialmente peligroso.

Lo peor de todo es que lo entendía. Tal vez no habían pasado más de dos minutos y Damon había tratado de llegar lo antes posible. No eran remotamente amigos, pero ambos sabían la importancia del otro en el equipo, así que sería imposible que uno no reaccionara cuando el otro estaba en aprietos. Además, ella se había arriesgado miles de veces en múltiples de misiones. Era imposible salir completamente ilesa ni sufrir un poco cuando se trataba de salvar a Elena, derrotar a Klaus, hacer que Katherine se fuera de Mystic Falls y en cada problema de turno. Incluso había tenido que fingir su propia muerte. Con hechizo o no, sentir que su propia magia la mataba no fue para nada agradable. Los riesgos de esta misión no iban a ser diferentes… Y aún así se sentía sobrepasada por todo lo ocurrido.

No había tiempo para seguir así. Más tarde en su habitación, acostada en su acogedora cama; podría llorar todo lo que quisiera como muchas veces hacía. El reloj avanzaba en su contra y debían regresar rápido a la mansión de los hermanos Salvatore.

-Estuviste fantástica –sintió una tela cubrirle los hombros y volteó el rostro para encontrarse con Damon poniéndole su chaqueta de cuero.

Bonnie se forzó en respirar más lento y con calma. Lentamente, su respiración se hizo más pausada y los esquizofrénicos latidos de su corazón dejaron de retumbarle en los oídos.

Él debió haberlo notado, porque le dedicó una débil sonrisa antes de volver a poner su atención al brujo.

-Eh… gracias –hundió los hombros, sintiéndose extrañamente más protegida con la chaqueta del vampiro. Él tomó sin dificultad a Sam McFields y lo colocó sobre su hombro-. Damon, no le digas a nadie lo que pasó en el club. Sólo dejémoslo en que negociaremos los servicios de Sally McFields por la vida de su hermano.

Preferiría olvidar toda esta noche. Y el sólo hecho de pensar en que había bailado así con Damon Salvatore la hizo volver a sentir escalofríos. Además, Caroline y Elena la acosarían con preguntas, y le dirigirían extrañas miradas. Ciertamente no quería enfrentarse a su interrogatorio.

Con una expresión confundida, él respondió:

-No sé de qué me hablas, Bonnie. Hoy bailé con Linda –le hizo una seña para que lo siguiera y comenzaron a caminar-. No tengo ni la menor idea qué fue lo que hiciste durante toda la noche.

Suspiró, aliviada.

Damon había movido su carro hacia la entrada del callejón, así nadie los vería cargando a Sam McFields inconsciente.

Las llaves las tenía en la chaqueta, por lo que le pidió que ella quitara el seguro y abriera la cajuela.

¿Cuántas veces habían puesto a vampiros, humanos y brujas en aquel lugar? La cajuela de Damon había tenido demasiados ocupantes.

Ella se acercó a ayudarlo a colocar al brujo, pero el vampiro negó con la cabeza y dijo que era mejor que ella entrara al carro. No le discutió. La verdad estaba cansada y no le apetecía siquiera mirar a ese sujeto, así que comenzó a rodear el carro cuando lo escuchó decir:

-Aunque esto no me va a impedir de recordar el modo en que estabas toda sobre mí.

Lentamente giró y miró hacia atrás, comprobando que no había escuchado mal. Al menos no podía ser así cuando el vampiro le estaba ofreciendo una combinación de sonrisita pedante y arco de cejas burlonas.

La bruja entrecerró los ojos, tratando de intimidarlo. Lo que no tuvo éxito. Su reacción pareció avivarlo, y se señaló así mismo, deteniéndose en su pecho:

-No podías quitarme las más de encima, brujita.

-Cuando consiga recuperarme de esta borrachera y de lo traumático de esta noche, donde claramente bailar contigo es parte de lo traumático, te daré una migraña de la cual será imposible recuperarte.

-Como digas, Bonnie –dijo, pronunciando su nombre de esa forma tan cantada y exagerada que la enloquecía-. Desde ahora en adelante todas las misiones que incluyan una noche, club, y alcohol serán exclusivamente nuestras –enarcó las cejas sugestivamente antes de cerrar la cajuela del carro.
Tags: fandom: vampire diaries, p: damon/bonnie
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